En el Senado de la República se llevó a cabo la Conferencia Internacional México-China: Cooperación para el desarrollo, en el marco de la conmemoración por los 50 años de relaciones diplomáticas ininterrumpidas entre ambos países. La senadora Yeidckol Polevnsky Gurwitz, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores, Asia-Pacífico, destacó que este encuentro coincide además con el inicio de los festejos del Año Nuevo Chino y subrayó la relevancia de las iniciativas impulsadas por el presidente Xi Jinping en materia de desarrollo global, seguridad, civilización y gobernanza internacional, las cuales colocan al ser humano en el centro y promueven el multilateralismo, el diálogo y la cooperación pacífica.
Desde el ámbito académico, representantes de la UNAM y del Instituto de Tecnología de Beijing coincidieron en la necesidad de construir espacios permanentes de análisis y colaboración. Eduardo Robledo Rincón señaló que este encuentro es el inicio de un proceso institucional más amplio para el desarrollo de seminarios y proyectos conjuntos, mientras que Hao Liu destacó que, pese a los retos geopolíticos actuales, existe una oportunidad histórica para evolucionar hacia una nueva etapa en la relación bilateral. En ese contexto, se resaltó la trayectoria de los estudios México-China en la UNAM y la importancia de generar políticas públicas informadas.
El economista Enrique Dussel Peters advirtió sobre la necesidad de reactivar y modernizar las instituciones binacionales, al señalar que, pese a la profunda integración comercial y productiva, persisten déficits y una falta de seguimiento a los mecanismos existentes. Expuso que China se ha consolidado como un socio comercial clave y un actor relevante en inversión, infraestructura y tecnología, por lo que llamó a construir una estrategia nacional que permita aprovechar estas oportunidades sin caer en decisiones unilaterales que afecten la competitividad. En el mismo sentido, se subrayó que la sustitución de importaciones requiere planeación, capacidades productivas y diálogo entre gobierno, academia y sector empresarial.
Finalmente, representantes empresariales y diplomáticos coincidieron en que la relación México-China debe orientarse hacia un esquema de beneficio mutuo, con instituciones funcionales, reglas claras y cooperación estratégica. La senadora Polevnsky enfatizó que la imposición indiscriminada de aranceles envía mensajes políticos negativos y puede dañar a la industria nacional, por lo que reiteró la necesidad de mesas de trabajo permanentes para definir dónde y cómo impulsar la producción mexicana. Con ello, se planteó avanzar hacia una relación madura, informada y de largo plazo que fortalezca el desarrollo económico y la cooperación internacional.

