En un paso decisivo para la vida laboral del país, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aclaró la ruta que seguirá la implementación de la semana laboral de 40 horas. Tras la publicación de la reforma, la mandataria subrayó que el proceso será paulatino, priorizando la estabilidad económica y el bienestar de los trabajadores a través de una planeación estratégica.
Ante las dudas sobre posibles impactos en la productividad o el empleo, Sheinbaum confirmó que el Gobierno de México mantendrá una vigilancia estrecha y constante sobre los efectos de esta transición.
Un monitoreo permanente y científico
La presidenta informó que la evaluación no será un evento único, sino un proceso dinámico liderado por dos instituciones clave: la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
“De manera permanente, la Secretaría del Trabajo realiza análisis, en coordinación con el IMSS, para evaluar los impactos”, aseguró la mandataria, enfatizando que se observarán tanto los beneficios para el trabajador como la adaptación de los centros laborales.

