La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, explicó que su gobierno trabaja en dos líneas dentro de la relación comercial con Estados Unidos. La primera corresponde a los aranceles aplicados al acero, aluminio, sus derivados y vehículos, los cuales afectan a la producción nacional destinada a la exportación.
Detalló que el gobierno estadounidense planteó inicialmente 54 puntos que México debía atender para avanzar en una posible reducción de esos aranceles, cifra que posteriormente aumentó a cerca de 90 temas. Sheinbaum señaló que su administración ha buscado alternativas para resolverlos, aunque aclaró que algunas propuestas no pueden aceptarse porque contravienen las leyes mexicanas o no resultan convenientes para el país.
La mandataria indicó que uno de los principales objetivos de Estados Unidos es reducir su déficit comercial con México. Explicó que México exporta más de lo que importa desde ese país y que existe una elevada integración entre ambas economías, resultado del diseño del tratado comercial y de las cadenas productivas desarrolladas durante años.
Sheinbaum señaló que México analiza alternativas para incrementar las compras de productos estadounidenses en sustitución de importaciones provenientes de otros países, con el propósito de atender parte de los planteamientos de Estados Unidos sin afectar los intereses nacionales.
Respecto al T-MEC, explicó que su revisión constituye una línea distinta de negociación, debido a que el propio tratado establece mecanismos y plazos específicos para determinar su continuidad. Señaló que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, coordina ambos procesos con el apoyo de un equipo de asesores.
Finalmente, informó que las negociaciones sobre los aranceles se encuentran avanzadas, aunque todavía no han concluido, mientras que la revisión del tratado también registra avances. Añadió que hacia finales de septiembre se realizarán nuevas conversaciones en las que se abordarán ambos temas.

