La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo defendió firmemente la iniciativa de reforma constitucional que busca exigir la nacionalidad mexicana única y exclusiva para quienes aspiren a cargos de alta relevancia, como la Presidencia de la República y las gubernaturas estatales. La mandataria enfatizó que el titular del Ejecutivo o de un gobierno estatal no puede jurar lealtad a dos países ni ostentar “dos banderas”.
Durante su intervención, Sheinbaum aclaró que la iniciativa no busca despojar de derechos a la comunidad migrante ni prohibir que los ciudadanos comunes tengan doble o triple nacionalidad, sino clarificar las reglas para la representación máxima del Estado mexicano.
“A los paisanos les decimos: quieren venir a hacer política en México, siempre son bienvenidos, pero si quieren acceder a ser gobernador o gobernadora, o presidentes de la República, tienen que renunciar a la ciudadanía estadounidense. ¿Por qué? Porque son presidentes de México, así de claro y de sencillo… Solo puedes tener un amo, y es el pueblo de México”, aseveró la titular del Ejecutivo.
Cuestiona postura de la oposición
La presidenta criticó a los partidos de oposición que han expresado su rechazo a votar a favor de esta reforma constitucional, recordando que la normatividad actual ya exige nacionalidad única para cargos de menor rango de representación exterior.
- El precedente diplomático: Sheinbaum recordó que a un embajador o embajadora se le prohíbe legalmente tener doble nacionalidad para poder representar a México en el extranjero.
- Lealtad y juramento: Señaló que al adquirir otras nacionalidades, como la estadounidense o la española, se rinden juramentos ante sus respectivas banderas o jefes de Estado, lo cual resulta incompatible con la conducción soberana del país.
La lección de la historia: Soberanía frente a intervenciones
Para justificar la relevancia de este candado constitucional, la jefa del Ejecutivo realizó un recuento de las luchas históricas que moldearon las leyes del país en materia de soberanía nacional:
- Tentativas de reconquista (1821-1829): La resistencia tras la Independencia hasta la expulsión española de San Juan de Ulúa y la victoria en Tampico.
- Despojos e intervenciones del siglo XIX: La Guerra de los Pasteles, la separación de Texas y la invasión estadounidense que costó más de la mitad del territorio nacional, seguidas por la Segunda Intervención Francesa.
- Defensa del siglo XX: La lucha contra el golpe a Madero y la resistencia a la invasión al puerto de Veracruz en 1914.
Sheinbaum explicó que el mandato original de la Constitución —que exigía que ambos padres fueran mexicanos para aspirar a la Presidencia— nació de esta experiencia de agresiones extranjeras, por lo que resguardar la lealtad del mandatario es una obligación histórica.
Integración económica con soberanía
Por último, la presidenta subrayó que, aunque existe una profunda integración económica con Estados Unidos tras más de 30 años de tratado comercial (T-MEC), dicho vínculo debe desarrollarse siempre bajo la defensa de la soberanía, la cultura, la historia y la protección de los recursos naturales del país.

